¿Cómo amamantar a un recién nacido?

La OMS recomienda alimentar al recién nacido exclusivamente con lactancia materna. Ésta debe iniciarse durante la primera hora de vida, cuando el reflejo de succión es muy poderoso, y seguir con ella hasta los 6 meses. Posteriormente, debe complementarse con otros alimentos, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los 2 años de edad.

Existe evidencia científica de que la lactancia materna tiene numerosos beneficios, tanto para la madre como para el bebé. Respecto a la madre, favorece las contracciones del útero, disminuye la intensidad de las hemorragias, reduce las posibilidades de sufrir cáncer de mama y favorece el vínculo madre-hijo. Respecto al recién nacido, actúa generando una mayor protección contra las infecciones, regula el equilibrio emocional, protege contra la obesidad e incluso favorece el desarrollo neurológico e intelectual.

Cuanto más veces se da el pecho, o sea, a mayor número de tomas, mayor será la producción; si se da el pecho con poca frecuencia o se ayuda con sueros o leches artificiales, se genera menos leche. En definitiva, lo que genera una mayor cantidad de leche es la succión.

Es importante que el recién nacido lacte entre ocho y doce veces al día para tener una buena subida de leche, pero cada bebé tiene su ritmo y habrá que respetarlo: algunos recién nacidos toman cada tres horas durante el día y la noche, otros cada hora durante el día y duermen de cuatro a seis horas seguidas por la noche, pero lo importante es que la lactancia sea a demanda y no debe haber horarios rígidos, ya que esto perjudica a la succión y favorece la ingurgitación mamaria.

Es normal y deseable que el bebé mame muy frecuentemente los primeros días, más adelante tenderá a espaciar las tomas. Si está irritable y muestra una excitación no adecuada, pero su ganancia de peso es normal, dicha irritabilidad no se debe a la falta de leche.

Posiciones para amamantar

Se debe encontrar la posición más cómoda para la madre y para el bebé y la que mejor se adapte a la situación. En general, se puede probar a dar el pecho sentada con el bebé estirado, en posición de rugby con el cuerpo del bebé por debajo de tu antebrazo, a caballito o acostados los dos. Lo normal es pasar muchas horas al día amamantando, por lo que se debe buscar posiciones ergonómicas para estar cómoda y no sufrir dolores de espalda.

¿Es adecuado usar pezoneras?

Las pezoneras y tetinas pueden conducir al abandono de la lactancia materna si no se usan con buen criterio. Durante la lactancia los pezones se hacen más eréctiles debido a la influencia hormonal. El recién nacido a término sano es capaz de encontrar el pecho y mamar introduciendo una buena parte de la areola dentro de la boca, de manera que el pezón se estira o alarga hasta tres veces su longitud inicial en el techo del paladar. Si el pezón y el tejido areolar están blandos o flexibles se adaptarán a la boca del niño y no es tanto el pezón el que puede provocar un problema de agarre sino la posición que tenga el bebé al lactar

Los pezones planos o invertidos no contraindican la lactancia aunque, en ocasiones, para iniciarla se precise de un asesoramiento cualificado por parte de un profesional. La visualización del pezón es insuficiente para determinar la normalidad o no para el amamantamiento, mientras que la palpación es fundamental. Algunos pezones invertidos son fácilmente protruíbles al estimularse por la lactancia y, una vez en reposo, vuelven a su posición inicial, considerándose pseudoinvertidos. Generalmente, la apropiada compresión del pezón entre el pulgar y el índice a unos 2cm de la base del pezón provoca la eversión del mismo.

Se debe tener en cuenta que las pezoneras no solucionan la baja demanda, ni los problemas de agarre. Para ello, es recomendable seguir el consejo de los profesionales.

Más información sobre cómo amamantar a un recién nacido en el siguiente vídeo, junto a la pediatra Pilar Díez: 

 

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