¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por un dolor crónico generalizado. Sabemos que se trata de una enfermedad vinculada al estrés crónico, con un exceso de radicales libres y déficit de la capacidad antioxidante. Estos parámetros, junto a otras alteraciones inespecíficas, generalmente relacionadas con alteraciones en el plano hormonal, vascular o del sistema inmune, se contemplan en los nuevos criterios diagnósticos que datan del 2010. Solo en España, hasta un 4% de la población general padece esta enfermedad.

¿Qué significa fibromialgia?

La palabra fibromialgia se refiere al dolor de tejidos blandos. La raíz fibro hace referencia al tejido musculoesquelético (fibra muscular, miofibrilla, célula muscular). Mio significa músculo y algia, dolor, por lo que mialgia quiere decir dolor muscular.

¿La fibromialgia es una enfermedad moderna?

Podemos decir que el dolor y concretamente el de tipo musculoesquelético es consustancial con la naturaleza humana. Aunque el dolor crónico generalizado, sin ninguna causa objetivable que lo justifique, está descrito desde Hipócrates, no fue hasta el siglo XVII cuando los médicos alemanes empiezan a hablar de nódulos y durezas musculares asociadas al dolor crónico. Desde entonces, se han usado diversos términos para referirse a la enfermedad: reumatismo psicógeno, fibrositis, miofascitis, miofibrosis, etc. Un grupo de expertos del Colegio Americano de Reumatología llegó a un consenso con respecto a los criterios diagnósticos en el año 1990. A partir de ese momento, el diagnóstico de la enfermedad ha ido en aumento, lo que ha favorecido un mayor conocimiento de la misma y una mejora en las perspectivas de tratamiento.

¿Es una enfermedad reumática?

Es difícil vincular la fibromialgia con una determinada especialidad médica. Se considera obsoleto el término reumatismo, que hace referencia a la inflamación de las articulaciones de las extremidades, por lo tanto, no sería la fibromialgia una enfermedad reumática, aunque haya dolor de partes blandas. Dentro del conocimiento del que disponemos actualmente, queda claro que subyace una distorsión de los mecanismos del sistema nociceptivo, que es el que se encarga de registrar el dolor, con fenómenos de amplificación innecesaria de la sensación dolorosa. Sabemos que se trata de una enfermedad vinculada al estrés crónico, con un exceso de radicales libres y déficit de la capacidad antioxidante.

¿Es la fibromialgia una enfermedad que afecta a mucha gente?

Lamentablemente, sí. El trabajo poblacional más importante estima una prevalencia del 2 % de la población general, con un predominio en el sexo femenino (3.4 %) frente al masculino (0.5 %). Los diagnósticos parecen ir en aumento, suscitando un debate médico-social, entre otras cosas por el coste económico que representa.
En España, hay cifras que hablan de hasta un 4 % de la población general, lo que supone un verdadero problema médico-social, con un gasto anual de 10.000 euros por paciente, según informe de la Liga Reumatológica Europea.

¿A qué edad aparece?

Aunque pueda aparecer en edades más tempranas, adolescentes e incluso niños, suele afectar en la edad media de la vida. Una edad más avanzada ensombrece el pronóstico, encontrándose una respuesta mejor de los pacientes jóvenes ante los planes de tratamiento y rehabilitación.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico es clínico y por exclusión, una vez que se ha descartado que el paciente padezca cualquier otra patología que pueda justificar los síntomas. Desde el año 2010, disponemos de un nuevo test diagnóstico, de fácil aplicación, para facilitar al médico el diagnóstico de la enfermedad.

¿Qué son los puntos fibromiálgicos?

Son puntos concretos muy definidos en los que hay una respuesta exagerada al estímulo doloroso mediante la presión digital. Se definen 18 puntos, repartidos uniformemente por toda la superficie corporal. Desde la revisión de los criterios diagnósticos se les ha restado importancia, sobre todo teniendo en cuenta que en general no se ha podido correlacionar la mejoría clínica con la disminución del número de puntos dolorosos y que muchos médicos carecen del entrenamiento adecuado para realizar esta exploración. Actualmente, el médico no ha de palpar los puntos, si no que se limita a preguntar al paciente si en la última semana ha padecido dolor en determinadas zonas perfectamente descritas.

¿Las pruebas diagnósticas pueden ayudar en el diagnóstico?

Indudablemente, sí. Para llegar a un diagnóstico por exclusión es necesario un gran número de pruebas diagnósticas, encaminadas a descartar cualquier otra patología, siempre según los síntomas principales del paciente, que pueden variar de una persona a otra.

¿Afecta por igual a hombres y mujeres?

Tajantemente, no. En general, hay un predominio en el sexo femenino (3.4 %) frente al masculino (0.5 %). En España, se estima que de cada 20 afectados, 19 son mujeres. Se desconoce la razón de esta característica que también es propia de otras enfermedades relacionadas con el estrés, tales como la migraña o la disfunción cráneomandibular, comórbidas con la fibromialgia.

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